
Hace unos días se anunciaba la creación de una “Llionpedia”, la Wikipedia patria con mil entradas en “llïonés”, otro incuestionable avance hacia el abismo en la normalización del leonés. Las consultas realizadas a esta Llionpedia han sido fascinantes, ¡menudo descubrimiento!, qué fuente inagotable de información veraz, honesta y contrastada, qué imparcialidad, qué neutralidad. La entrada dedicada al Reino de León no tiene desperdicio como guión del Club de la Comedia conceyil. No me resisto a comentarla.
El Reinu de Llión fou un reinu creyáu nel añu 910 cumu estáu soberanu independiente, clateniendu la independencia ata l'añu 1301. Anguañu comprende las provincias de Llión, Zamora y Salamanca.
En 910, de la nada como por arte de magia, apareció el Reinu de León (que era un reino como bien recalca la entrada por se alguien no lo tenía claro, no nos vayan a confundir con un condado o un marquesado). Los principales hitos de nuestro reino medieval fueron estos: su carácter estatal, nada más y nada menos, con pasaportes, aduanas, bandera, himno, Seguridad Social y demás parafernalia (a ver cuando aparece la entrada dedicada al anacronismo terminológico en la Llionpedia); que fue soberano, es decir todavía no dependíamos de Valladolid; y también, por si lo anterior fuera poco contundente, que era independiente, esto es, que entonces ya teníamos selecciones nacionales varias y monedas con los caretos de monarcas made in León.
Pero, ¡ay!, en 1301, perdimos la independencia no se sabe como ni por culpa de quien, ni si nos invadieron o qué cataclismo histórico nos desvió de nuestro destino manifiesto, y así quedamos hasta hoy, dependientes y desvalidos. En los casi cuatrocientos años que van de 910 a 1301, nada relevante pasó, seguro que porque vivíamos felices y comíamos perdices en nuestra arcadia soberana, estatal e independiente, además de jugar a los bolos, y ver corros de aluches. Entre 1230 y 1301 todavía pasó mucho menos y Fernando III, Alfonso X y Sancho IV fueron personajes apócrifos, o, lo que es mucho peor, castellanos.
Na Era Media, deillos reis de Llión recibienun el títulu d'Emperadores, arribandu la sua influyencia ata'l ríu Ródanu, nu que guei ye Francia.
En aquel entonces teníamos emperadores y probablemente el sol nunca se ponía en nuestros dominios; subías al Alto del Portillo y miraras donde miraras, todo era territorio leonés, hasta teníamos playas en el Mediterráneo, de que si no iba a llamarse así el Golfo de León, eso si que era tener influencia y no como ahora donde nos tenemos que conformar con el SEAT León. La costumbre leonesa de comer baguettes y llevar boina nos la pegaron los gabachos de la Francia en aquella época.
La llingua propia del Reinu de Llión, anque n'un entamu la documentación escribíase en Llatín Medieval Llïonés, yera la llingua Llïonesa, que fou la llingua uficial a partire de mediaos del sieglu XIII.
La frase más repetida en la Llionpedia es, de momento, “La llingua propia de [tal lugar] ye la llïonesa”. Así, en la entrada correspondiente se dice que la lengua propia de Salamanca es la “llïonesa”; en la de La Bañeza dice que la lengua propia de Coyanza (sic) es la “llïonesa” (y que se enseña en cursos para adultos, pero no aclara si los cursos son en La Bañeza o en Coyanza, nada más se dice de esas dos villas leonesas, lo juro), etc. Todas las demás lenguas habladas en el territorio leonés son, por lo tanto, impropias y no es recomendable expresarse en ellas por su evidente impropiedad. Yo pido humildemente perdón por emplear en este post una lengua impropia del Reino de León, pero es que hoy tengo un día irreverente. (En la ciudad de León ya hay gente que ha pedido públicamente perdón por expresarse en castellano, es decir, por no dominar todavía la xíriga conceyil. Esto no es broma).
A pesar de que en la Edad Media la lengua propia del reino era la leonesa nadie alumbró el camino a los leoneses y no tuvieron más remedio que escribir en latín, que además era medieval (debe ser porque estaban en el Medioevo), pero, eso si, era un latín medieval netamente leonés. Anda que no estaban nada espabilaos nuestros antepasados medievales que pudiendo escribir en latín clásico, latín vulgar, latín eclesiástico, eligieron una latín leonés para escribir. Después, a mediados del siglo XIII, la Cancillería de la Corona castellana proclamó la oficialidad del leonés y procedió a dictar una Ley de Normalización Lingüística.
Las lleis Llïonesas cumu' Fueru de Llión, el Fueru de Zamora, el Fueru de Salamanca ou'l Fueru de Castiellu Rodrigu fonun escritas en llingua Llïonesa.
También hubo fueros leoneses en latín (como el fuero de León original, por cierto), en castellano (el tercer fuero de Sahagún, entre otros), en gallego (el de Villafranca del Bierzo, entre otros,). Pero eso vamos a olvidarlo que no son lenguas propias y nos rompe la unidad lingüística tan guapa que habíamos logrado con la oficialidad medieval.
N'autualidá'l Reinu de Llión nun tien soberanía poítica, siendu xuníu en 1983 a ochu provincias castellanas na comunidá autónoma de Castiella y Llión, que reconoz el sou orixe dual. Esisten deillas ñiciativas pa la reconocencia alministrativu-política a xeitu européu, cumu la creyación d'una NUTS-2 pal Reinu de Llión ou la creyación d'un Conseyu Xeneral del Reinu de Llión.
De 1301 a 1983, volvimos otra vez a los bolos, los aluches y demás entretenimientos patrios, pero ya en estado de dependencia. Casi siete siglos sin decir ni hacer nada, así se comprende que con tanta pasividad y mutismo nos unieran a las bravas a ocho provincias castellanas. En esto tengo que reconocer que las matemáticas conceyiles no me cuadran, será porque estudié las de toda la vida: si Castilla y León tienen nueve provincias (Ávila, Segovia Soria, Valladolid, Burgos, Palencia, Salamanca, Zamora y León), y el Reino de León hogaño tiene tres (León, Zamora y Salamanca), ¿cuáles son las ocho provincias castellanas a las que nos unieron? No tengo yo cabeza para esta ecuación tan compleja, que soy de letras.
Digo yo que siendo León un reino, con el glamour que eso tiene, para que queremos ser una cosa tan rara como NUTS-2, que parece el nombre de una asteroide. Si se puede escoger yo escojo que sigamos siendo un reino, pero me conformaría con que León fuera una simple autonomía española más aunque fuera de las normalitas que parece algo muy simple pues Extremadura o La Rioja tienen una autonomía cada una y ni siquiera fueron reinos, ni soberanos, ni estados, ni independientes.
Numberosas autividaes cumu'l Festival Celta Internacional Reinu de Llión ou Reinu de Llión Descubri un País, llevan el nome del Reinu de Llión. El campu de fúbol de la ciudá de Llión chámase tamién Reino de León (Reinu de Llión, en llingua Llïonesa).
Para que luego digan que el Reino de León dejó de existir en 1230 (perdón, 1301), si no fuera por los benditos carteles poniendo el nombre de nuestro vetusto y añorado reino a toda cosa inmueble, moviente o semoviente que pase por la Plaza de Don Gutierre, cómo nos íbamos a acordar de la existencia de León y de su reino, con lo olvidadizos que somos. Para que conste, en la ciudad de León también hay una calle llamada Reino de León, y es muy concurrida porque tiene un Alimerka, no se si esto contará como actividad. Ah, también existen centenares de trabajos históricos que tratan sobre el Reino de León antes, durante y después de 1230 (perdón otra vez, quise decir 1301), pero para los historiadores virtuales llionpedicos la Historia de León tiene tantas cosas que no coinciden con su visión de la realidad que lo mejor es ilustrar a la plebe con una historia virtual y corregida al gusto. Y gracias por aclararnos tan minuciosamente como se traduce a nuestra única lengua propia el nombre del estadio de fútbol de León, por si había dudas.
Quedan otras 999 perlas para leer y disfrutar este verano. Gracias de corazón por esta singular iniciativa que tantas alegrías nos proporciona a tan bajo coste, nada menos que 1000; en estos tiempos de crisis y gripes extrañas la risa y el humor se cotizan al alza.